Regalo día de la madre: Huella en plástico mágico.

Ya os vengo avisando desde hace un tiempo que esto del plástico mágico crea adicción ya que es un producto versátil y adaptable a cualquier ocasión. Lo mismo nos sirve para hacer bisutería, como personajes de un cuento, como un regalo para el día de la madre tan espectacular como el que os traigo hoy: Un llavero en el que podréis conservar la huella de vuestro hijo y llevarlo a todas partes. 
Los materiales que necesitamos son: 
- Plástico mágico. 
- Tinta para sellos que no sea al agua (esto es muy importante porque si no con el calor se borraría).
- La manita de un niño colaborador. 
- Enganche para llavero. 


Hemos seguido la misma técnica que os conté aquí para hacer bisutería con sellos y plástico mágico pero son pasos muy sencillos. 
Primero debemos empapar bien de tinta la mano de nuestro colaborador. Entreteneros un rato en los deditos, que es lo más difícil pero lo que mejor quedará después. 


Estampar la mano en cuestión encima del plástico mágico (por la cara rugosa). Levantad con cuidado para que no se extienda la tinta.


Dejad secar unos segundos por precaución y proceder a recortar el contorno de la huella dejando unos milímetros de margen



Acordaros de hacer un agujero con un perforador para después poder poner el enganche del llavero.


Lo metemos en el horno según las instrucciones del fabricante del papel (en mi caso fue a una temperatura de 175º). El proceso dura apenas unos minutos, al poco de meter la pieza veremos como empieza a retorcerse, a plegarse sobre si misma y a encogerse. NO os preocupéis, es normal!!!. Poco a poco empezará a recobrar su estado normal y cuando esté completamente plano es el momento de sacarla. La encontraremos mucho más pequeña, más gruesa y más brillante. 


Ahora solo tenéis que ponerle el enganche del llavero y ya tenemos una huella  DE VERDAD de nuestro niño para que nos acompañe allá por donde vayamos.


¿Qué os ha parecido? ¿Sorprendidos?. Ahora solo tenéis que salir corriendo a comprar plástico mágico para poder hacer este fin de semana un pedazo de regalazo a mamá.
Chaleco de ganchillo

El ganchillo ya no es cosa de abuelas, ahora es una de las aficiones más "in" del mundo mundial. Yo me resisto a forrar toda mi casa de ganchillo, pero es que es taaaan versátil y taaaaan práctico: Que si una manta, un collar, un jersey, una bufanda, una bolsita,...Solo tenéis que daros un paseo por mi pinterest para ver todas las cosas que son capaces de hacer un ovillo de lana y una aguja. 


Las prendas de vestir se me resisten un poco porque no acabo de pillarle el truco a las tallas y son proyectos demasiado largos para mi. 
Hasta ahora solo me he atrevido con pequeñas aplicaciones en una camiseta, un jersey con lana muy gruesa y un bolero



La verdad es que los tres proyectos me gustaron mucho y me sorprendieron gratamente porque fueron más rápidos de lo que yo me pensaba.
Así que al final me animé a hacerle este chaleco medio hippie a mi hija aprovechando ahora que se llevan tanto las prendas de ganchillo.


El patrón lo podéis encontrar aquí. Se trata simplemente de ir haciendo esa especie de flores y unirlas según el dibujo.
Yo lo modifiqué un poco y lo transformé de bolero a chaleco. La verdad es que el resultado me gusta mucho y el color elegido creo que es un acierto.






Las 100 preguntas de tu vida

¿Cuál es tu color favorito? ¿a qué te gustaba jugar de pequeña? ¿cómo se llamaba tu mejor amiga? ¿a qué edad tuviste tu primer novio?.....y así hasta el infinito. 
Mi hija es como una pequeña taladradora, todo lo quiere saber, de todo se quiere enterar, pero además tiene mala memoria porque al instante lo olvida y siempre anda preguntando una y otra vez las mismas cosas. 
Se me ocurrió hacerle un libro contestando a todas esas preguntas redundantes que tanto le interesan, un poco al estilo de este libro de que ya os hablé aquí


Pensé que sería una buena idea para regalarle en el día de la madre. Sí, ya se que en el día de la madre no tengo que hacer regalos, en todo caso recibirlos, pero me pareció que era la ocasión perfecta para que conociera un poco más a su madre.


La sorpresa fue que me lo pasé genial haciéndolo, que además de contestar una y otra vez a las preguntas que siempre me había hecho encontré muchas otras que nunca me había planteado. Me pareció un buen ejercicio de reflexión, de autoconocimiento y una buena forma de dejar un recuerdo para el futuro. 
Me entretuve, además en intentar dejarlo bonito con fotos, recortes, sellos, washis y dibujitos y la verdad es que estoy bastante contenta de cómo ha quedado. 



Mi hija, además de descubrirme un poco más tiene por escrito algunas de mis conclusiones vitales, los consejos que yo le daría más adelante respecto a la vida y un recuerdo mío para siempre. 
Os recomiendo encarecidamente que hagáis en algún momento de vuestra vida algo parecido. Ya sea con vuestras propias preguntas, con las del libro "Yo, el libro de tu vida" o con las mías que os dejo un poco más abajo para que os las podáis descargar.