"Si lo puedes romper, lo puedes reparar". Es es el slogan de loctite y he tenido que probar muchas veces que por suerte, así es. 
En una casa de familia numerosa las cosas se rompen, se rompen mucho por lo que siempre tenemos a mano un tubo de super glue-3 que nos ha salvado de mas de una. 

Además cuando descubrí el mundillo del diy y de las manualidades, se convirtió también en un buen aliado, como pudistéis ver hace poco cuando hicimos la puerta del Ratoncito Pérez.

Así que, cuando me propusieron colaborar con Loctite en un reto para decorar una jarrita con todo lo que me mandaron acepte sin dudarlo pues confio en su eficacia. 
El motivo es el relanzamiento del producto, con una nueva fórmula y un nuevo formato mucho más práctico y accesible. 
Loctite tiene a nuestra disposición toda una gama de productos que se adaptan a nosotr@s dependiendo de la manualidad o la reparación que queramos hacer. 
Si quieres saber más te recomiendo entrar en youjustdo.es y entérate de todo. 


El contenido del paquete era una jarrita lechera blanca, una cinta rija, otra de lunares, un retal de tela y botones varios. Ah!!! y, por supuesto, el superglue-3 en su versión pincel y con una nueva base que me ha encantado pues hace que se apoye mejor y facilita su practicidad. 

Una vez pegué las cintas se me ocurrió que podía hacer una flor con el retal de tela tal y como os enseñé aquí pero para el botón del centro pensé en emplear un aparato para forrar botones que tengo hace lustros y que nunca había empleado. 
Me sorprendió su sencillez, así que os he hecho un paso a paso: 


El aparato es una especie de tapón de coca-cola con las dos piezas que forman un botón. 
1- Primero hacemos un círculo de tela (bastante más pequeño del que hice yo). 
2- Se introduce la parte metélica del botón junto con la tela en la pieza más gran del botón. 
3- Se recorta los sobrantes. 
4- Se mete dentro del tapón la otra pieza del botón, la que tiene la argolla para coser.
5- Se tapa con la pieza amarilla, que sirve para presionar las dos piezas del botón y que la tela quede en medio. 
6- Cuando hemos acabado se saca el botón y está listo para usar. 


Es el detalle perfecto para nuestra jarrita que ha quedado así:
Los brillantitos son de cosecha propia pero me gustaron más como quedaban en lugar de los botones, no?
La verdad es que estoy muy contenta con el resultado y ver que con cualquier cosa podemos darle una nueva vida a los objetos más cotidianos.

 Os recuerdo que el tutorial de la flor podéis verlo aquí, por si queréis hacer una jarrita como la mía y poner a prueba la dureza de superglue-3





Hace unas semanas se pusieron en contacto conmigo desde Handbox para participar en un nuevo desafío de la mano de Livingo.

Consistía en elegir un producto de Livingo entre algunas opciones y "tunearlo" para darle una nueva vida.



No me puede resistir a este conjunto de maletitas en colores pastel  y cuando las tuve en mis manos y vi sus acabados, su capacidad y sus colores supe que había acertado.


No me atreví a decorarlas mucho por fuera porque eran preciosas tal y como estaban. Solo me decanté por hacerle un bordado en punto de cruz en la tapa de la más pequeña. 
Si queréis el patrón podéis descargarlo aquí


Los pasos que seguí fueron muy parecidos a los que ya os mostré cuando bordamos la libreta aquí, solo que al ser el cartón más grueso tuve que sustituir el punzón por un martillo y un clavo para marcar los agujeros.
Para que no se me doblara la maletita la rellené de tela hasta que estaba segura de que esta amortiguaría los golpes. 
A partir de ahí todo fue coser y bordar (nunca mejor dicho). 



Una vez acabada faltaba la fase B, ¿qué uso le daríamos a la maleta?.
Quería que fuera algo más que para guardar cosas y se me ocurrió que como las maletas sirven para viajar y estamos ya con la cabeza en las vacaciones,...darle un nuevo uso como maleta para guardar recuerdos de viaje.


Para eso corté un trozo de cartón con la forma de la tapa (unos milímetros menos para que encajara bien) y la forré con tela polar para hacerla blandita. Cuando estuvo seco la forré otra vez, esta vez con una tela estampada preciosa a juego con el color de la maleta. Solo tuve cierta precaución en los bordes para que no me quedaran arrugados, pero la verdad es que fue muy fácil.
Después le hice dos agujeros con un punzón por donde tenía que pasar el cordel para montar mi tenderete. Pasé la cuerda y pegué el cartón en su sitio ayudándome de cinta doble cara.


Luego solo quedó decorarla, con los recuerdos de algunos de mis viajes, espero ir llenándola poco a poco con souvenirs que encuentre por el mundo.



La segunda maleta la tenía un poco más clara: Quería un costurero. Siempre me han parecido preciosos esos costureros tan colocaditos y tan conjuntados que veo por la red, pero la verdad es que yo soy un desastre, así que me dispuse a hacer un costurero con "lo básico" que pudiera tener siempre a mano.


Como en la maleta anterior también forre unn cartón de una tela bonita, esta vez sin forro polar porque no necesitaba que fuera blandita.
Con ayuda del punzón fui haciendo agujeros ahí donde quería colocar las bobinas y los botones e iba pasando un hilo elástico para sujetarlos.
Una vez acabado solo quedó pegar el cartón en la tapa con la cinta doble cara.



La tercera ya fue más complicada hasta que me vino la inspiración un día que pasé por un centro de bricolaje y ví esas patitas del mismo color que el asa de la maletita que me quedaba. Así que decidí convertirla en macetero o centro de mesa, pero con unas patas decorativas.


Para poner las patas solo tuve que perforar la maletita (con todo el dolor de mi corazón, pero la ocasión lo requería) y pasar las patas. Las fijé con una tuerca para que no se salieran y listo!!!.



Solo quedó llenarla de plantas. Para que no se estropeara el cartón de la maleta con la humedad metí cada maceta en una bolsa se plástico y así no habría peligro de que se mojaran. 





¿Qué me decíis? ¿Cúal es vuestra favortita?.
Estoy esperando impaciente nuevos desafíos de Handbox, como este de Livingo.

Si tenéis niños por casa que tienen que recibir dentro de poco la visita del Ratoncito Pérez esta entrada os va a interesar.
El Ratón Pérez, ese pequeño amiguito que se lleva los dientes a cambio de pequeños regalos o de monedas y que tiene intrigados a los más peques. ¿Por dónde entra? ¿Encontrará los dientes? ¿Podrá cargar mi regalo siendo tan pequeño?.

Hay que hacerle un recibimiento por todo lo alto y hacerle saber que es bienvenido y qué mejor que esta puerta diminuta para que se sienta bien recibido. 



Hace unos meses teníamos en casa uno de esos niños ilusionados con un diente a medio caer y haciendo todas esas preguntas y se nos ocurrió hacerle una puerta para que pudiera entrar más fácilmente a casa.
Me puse en contacto con Ratón Pérez, distribuidor de unas puertas preciosas y de todos los complementos que puedas necesitar para decorarla a tu gusto y hacer que tu puerta sea única.




A los pocos días la recibí en casa y me quedé encantada. Eran mejor al natural de lo que yo había imaginado. Y la puerta se abre y todo!!!. Tiene todos sus detalles, son preciosas.
Mi peque y yo nos pusimos manos a la obra: Elegimos los colores y el diseño, desmontamos la puerta con la pequeña bisagra para que nos resultara más fácil (esto es opcional, la cinta de carrocero también nos puede facilitar las cosas), pintamos, pegamos y volvimos a montar.




El resultado nos encantó a todos: Al peque, amigos y familiares y al mismísimo Ratón Pérez que vino generoso.
Así que me propuse llenar las casas del mundo de puertas miniatura para aumentar la ilusión (si se puede) de los niños que le esperan.

El primer paso es daros a conocer la página web donde podéis conseguir estas puertecitas, El Ratón Pérez. Las encontraréis en distintos modelos y diseños, a cual más precioso, ya sean más clásicos, más victorianos,....todos a unos precios más que competitivos y una rapidez en la entrega que me sorprendió (yo vivo en Mallorca y todo suele tardarme más en llegar).


Después ya solo queda dejar volar vuestra imaginación eligiendo colores (a mi me gustan a dos colores pero con uno solo quedan preciosos también), escoger las fornituras y disfrutar pintándolas, para vosotros o para regalar. 

Si no sois muy manitas o no os apetece pintar también las venden pintadas, así solo tenéis que preocuparos de elegir el color y los herrajes.